La serotonina y el dolor: por qué una misma molécula puede tanto aliviar como agravar el dolor

La serotonina y el dolor; la serotonina y la percepción del dolor

La serotonina (también conocida como 5-hidroxitriptamina o 5-HT) es famosa sobre todo por su papel en el estado de ánimo, el sueño y el bienestar. Pero este versátil neurotransmisor hace mucho más que influir en el estado de ánimo: también contribuye a determinar cómo percibimos el dolor. La relación entre la serotonina y el dolor es compleja. Dependiendo de en qué parte del cuerpo actúe y a qué receptor se una, la serotonina puede atenuar las señales de dolor o amplificarlas. Comprender este doble papel ayuda a explicar por qué algunos medicamentos que afectan a la serotonina pueden modificar los niveles de dolor y por qué los trastornos del dolor pueden ser tan difíciles de tratar.

La serotonina: su origen y sus acciones

La serotonina y el dolor, la serotonina periférica, la serotonina central, la serotonina del SNCLa serotonina se produce en dos lugares principales del cuerpo. La mayor parte (alrededor del 90 %) se genera en el intestino, en células especializadas del revestimiento intestinal. El resto se produce en el cerebro, en las neuronas de los núcleos del rafe, un grupo de cuerpos celulares situados en el tronco encefálico. La serotonina producida en el cerebro viaja a lo largo de las vías nerviosas para influir en numerosas funciones, entre ellas el sueño, el apetito, el estado de ánimo y el control de las señales sensoriales, como el dolor.

El organismo cuenta con muchos receptores de serotonina diferentes: al menos 14 subtipos agrupados en siete familias denominadas 5-HT1 a 5-HT7. Estos receptores se distribuyen ampliamente por todo el cuerpo y están presentes en los nervios periféricos y las células inmunitarias, así como en las neuronas sensoriales que transmiten las señales de dolor hacia la médula espinal. También se encuentran en las neuronas y los circuitos de la médula espinal y el cerebro que amplifican, atenúan o interpretan esas señales. Los tipos de receptores presentes en una ubicación concreta y su nivel de actividad determinan si la serotonina actúa para aumentar o disminuir el dolor.

Cómo la serotonina puede aumentar el dolor

Tras una lesión —por ejemplo, un corte, un esguince o una inflamación—, los tejidos periféricos liberan una mezcla de moléculas de señalización, entre las que se encuentra la serotonina. Esta serotonina periférica actúa sobre los receptores de las terminaciones nerviosas cercanas que detectan el dolor, denominadas nociceptores, y sobre las células inmunitarias locales, lo que produce o intensifica el dolor y la sensibilidad. En otras palabras, la serotonina periférica contribuye a la sensibilización local que hace que un dedo del pie golpeado o una articulación inflamada duelan más que su equivalente sin lesionar.

Ciertos receptores de serotonina están especialmente relacionados con la potenciación del dolor. Por ejemplo, el receptor 5-HT3 se encuentra en algunos nervios sensoriales y en la médula espinal, por lo que su activación puede aumentar la transmisión de señales dolorosas. La familia de receptores 5-HT2 también puede agravar el dolor en algunas situaciones. Además, tras una lesión nerviosa o en el dolor crónico, la expresión y el equilibrio de los subtipos de receptores pueden variar. Esos cambios pueden inclinar el efecto neto de la serotonina hacia la facilitación del dolor en lugar de hacia su inhibición.

Cómo puede la serotonina reducir el dolor

La serotonina producida en el cerebro contribuye a un conocido sistema de control del dolor denominado «modulación descendente». En resumen, el cerebro envía señales a través de la médula espinal que pueden aumentar o disminuir el flujo de mensajes de dolor que se dirigen al cerebro. Las neuronas serotoninérgicas del tronco encefálico son un componente fundamental de este sistema descendente. Cuando se activan, liberan serotonina en la médula espinal, donde pueden desactivar las señales de dolor, reduciendo así el dolor.

Varios subtipos de receptores de la médula espinal están asociados a este efecto inhibidor del dolor. Los miembros de la familia de receptores 5-HT1 (por ejemplo, el 5-HT1A y el 5-HT1B) suelen estar relacionados con acciones analgésicas. Otros receptores —como el 5-HT4 y el 5-HT7— también parecen contribuir a la reducción del dolor en algunos entornos experimentales. Gracias a estas vías inhibitorias, los fármacos o la actividad cerebral que potencian la señalización serotoninérgica descendente pueden ayudar a aliviar el dolor.

La serotonina y el dolor: por qué los efectos parecen contradictorios

La serotonina y el dolor, la serotonina y el alivio del dolor, el alivio del dolorPuede parecer contradictorio que la serotonina pueda tanto empeorar como aliviar el dolor. La explicación radica en múltiples factores. En primer lugar, los diferentes tipos de receptores de serotonina desencadenan respuestas distintas: la activación de un receptor puede bloquear las señales de dolor, mientras que la de otro puede amplificarlas. La ubicación también es importante: la serotonina liberada en el lugar de una lesión suele aumentar el dolor, mientras que la serotonina enviada desde las células del tronco encefálico a la médula espinal puede suprimirlo.

El estado del organismo también altera el equilibrio. En situaciones agudas en personas sanas, las vías descendentes de la serotonina suelen reducir el dolor, pero tras una lesión nerviosa o en el dolor crónico, la combinación de receptores y neurotransmisores puede cambiar, de modo que la serotonina potencia el dolor. Por último, la serotonina no actúa por sí sola: interactúa con la norepinefrina, los opioides y los mediadores inflamatorios, y esas interacciones ayudan a determinar si el efecto neto es el alivio del dolor o su intensificación.

Implicaciones clínicas: medicamentos y dolor

Dado que la serotonina desempeña un papel en la modulación del dolor, muchos fármacos que influyen en la señalización serotoninérgica también afectan al dolor, a veces de formas sorprendentes.

  • Antidepresivos: Algunos antidepresivos que aumentan la serotonina (ISRS) o tanto la serotonina como la norepinefrina (ISRSN) se utilizan habitualmente para tratar afecciones de dolor crónico, como el dolor neuropático yla fibromialgia. Los IRSN (como la duloxetina y la venlafaxina) cuentan con mayor respaldo científico en cuanto al alivio del dolor. Aumentan los niveles tanto de serotonina como de norepinefrina, lo que refuerza las señales descendentes del cerebro que bloquean el dolor y se dirigen a la médula espinal, con lo que se reduce el dolor. Los ISRS producen efectos más variables sobre el dolor, quizá porque la serotonina por sí sola puede tener acciones mixtas dependiendo de los receptores a los que se dirija y de su localización.
  • Fármacos que actúan sobre los receptores de serotonina: Algunos medicamentos se dirigen a receptores específicos de 5-HT. Por ejemplo, se han estudiado fármacos que bloquean los receptores 5-HT3 (como el ondansetrón) para determinadas afecciones dolorosas, con resultados dispares. Los fármacos que activan los receptores 5-HT1 (como los triptanos utilizados para la migraña) alivian el dolor de la migraña al actuar sobre estos receptores tanto a nivel central como en los vasos sanguíneos.
  • Interacción con los opioides:Los sistemasserotoninérgicosinfluyen en la eficacia de los analgésicos opioides. Algunas pruebas sugieren que la serotonina contribuye al alivio del dolor con opioides y que también podría influir en la tolerancia a los opioides y en sus efectos secundarios.

Es importante señalar que, dado que la serotonina afecta a muchos sistemas, los fármacos que aumentan los niveles de serotonina conllevan un riesgo de síndrome serotoninérgico cuando se combinan con otros agentes serotoninérgicos. Además, los fármacos que alteran la serotonina pueden tener efectos diferentes sobre el dolor en función de la dosis, la afección y la biología individual.

Qué significa esto para las personas con dolor

El dolor no es solo una señal directa procedente del tejido lesionado: el sistema nervioso procesa y modifica activamente esa señal, y los circuitos cerebrales que contienen serotonina son una parte clave de ese control. Los medicamentos que modifican los niveles de serotonina pueden ayudar a aliviar algunos tipos de dolor —especialmente el dolor crónico de origen nervioso o amplificado a nivel central—, pero no funcionan igual para todos los tipos de dolor. Es más, tras una lesión nerviosa, los cambios en los tipos de receptores de serotonina pueden hacer que el dolor crónico sea más difícil de tratar que el dolor agudo.

Fisioterapia, fisioterapia para el dolor, serotonina y dolorDado que los efectos de la serotonina dependen del subtipo de receptor, su ubicación y sus interacciones con otros sistemas, los investigadores siguen estudiando qué función desempeñan los distintos receptores en las diferentes afecciones dolorosas y cómo cambia la expresión de los receptores tras una lesión. El tratamiento más eficaz suele combinar múltiples estrategias: medicamentos que actúan sobre la serotonina y la norepinefrina, además de fisioterapia y enfoques conductuales que refuerzan los sistemas cerebrales de bloqueo del dolor, como el ejercicio, la reducción del estrés y las técnicas cognitivas. Al mismo tiempo, los tratamientos futuros tienen como objetivo aprovechar el potencial analgésico de la serotonina sin provocar efectos secundarios que aumenten el dolor o que sean sistémicos.

El papel ambivalente de la serotonina en el dolor

La serotonina es un modulador clave del dolor. Puede atenuar el dolor cuando actúa en las vías descendentes del cerebro a la médula espinal y sobre receptores concretos, y puede potenciarlo cuando se libera de forma periférica o cuando se activan diferentes subtipos de receptores. El efecto neto en cada persona o afección depende del subtipo de receptor, la localización anatómica y el estado del sistema nervioso. Este papel matizado ayuda a explicar por qué los fármacos serotoninérgicos pueden resultar tanto útiles como impredecibles en el tratamiento del dolor.

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